Urna de San Vitores: descripción y comentario

Urna de San Vitores

El arca más antigua si que parece de hierro a primera vista, por el abundante ferreteado que la recubre. Pero se trata de una caja de madera con tapa plana abatible, en prisma rectangular (34 x 57 x 28), cuyas paredes parecen armadas a canto, aunque un  ensayalado en seda carmesí al interior y un encorado oscuro al exterior impiden precisarlo con seguridad. El cuero va grabado, gofrado y levemente modelado con largas hojas de cardo que se flanquean por las numerosas cinchas de hierro en escuadra rematadas en veneras que refuerzan y abrazan el solero a las paredes y éstas entre si y a la tapa. Las siete de la cubierta se articulan atrás como bisagras y tres de ellas delante para sustentar las aldabas de cerradero de las cerrajas. Otras chapas, recortadas en ondas y caladas con cuadrifolios, refuerzan también las esquinas en vertical. Otras placas hay clavadas al frente y los costados de la tapa para asegurar su encaje.

Están recortadas y caladas como galería almenada, con tracería de claraboya a base de arquillos geminados y óculos cuadrilobulados, y en ellas se disponen una serie de torrecillas soldadas. Su asa es curva, de cuadradillo entorchado, mientras las laterales son de varilla cilíndrica en rectángulo de lados cóncavos. Bajo ese asa de la tapa hay grabada una Anunciación bajo un letrero alusivo, difícil de apreciar, como los vástagos de hojitas que decoran tal cubierta, aunque su estilo es el habitual en la pintura hispánica y burgalesa del momento en que se elaboró, a la manera de Flandes.

Lleva tres cerraduras al exterior, las tres desprendidas en parte, aunque se encontraba cerrada con dos flejes en los laterales con sendos tornillos. Las dos laterales son de cajetín contorneado por siete veneras donde van los clavos de anclaje y con otras tantas torrecillas como pilares, incluidas la que frentea la aldabilla de cerradero y la que oculta el ojo de la llave, encuadrando un vano apuntado de arcos entrecruzados y tracería de claraboya. La central es un candado de contorno exagonal calado en su frente por un rosetón en estrella de ocho puntas calado por tracerías.
En fin, se trata de una pieza fechable a finales del siglo XV, aunque ha sufrido diversas modificaciones, entre ellas la adición de un compartimento lateral y, probablemente, la reposición del forro. Por supuesto, las abrazaderas de hierro que ahora la mantienen cerrada.
Guarda bastante paralelismo, incluso en su función, con el arca que guardaba, junto con otras reliquias, los restos de fray Corbalán, tenido por santo, en el monasterio, también dominico, de Santa Cruz de Segovia, que se dice regalo de los Reyes Católicos a Torquemada. Será de fabricación castellana, probablemente de un obrador de Burgos.

Puede perfectamente haber servido como primer contenedor de los restos de San Vitores cuando se hizo su traslación del sepulcro. Tal hecho ocurría en 1478, según el texto de Gutiérrez de Cerezo y los de los impresos en la Leyenda de los Santos, en Burgos hacia 1497 y en Sevilla hacia 1520-1521 y en Ho Flos Sanctorum em lingoagem portugués de Lisboa de 1506, mientras a partir de la edición de Alcalá de 1567, supervisada por el doctor Carrasco, se dice que sucedió en 1466.  Esta última fecha es la que siguió el padre Flórez, pero corregida a 1464, y es la comúnmente aceptada. Ni en 1466 ni en 1478 fue domingo el 20 de mayo, pero es sobradamente conocida la facilidad con que se puede alterar una fecha al copiarse con la adición, supresión o cambio de algún signo, lo que pudo suceder lo mismo en la del día que en la del año. Una rebusca en los archivos procedentes de Belorado aclararía la cuestión acaso. Por ahora pienso que el estilo del arca está más cerca de 1480 que de 1460.

José Gabriel Moya Valgañón

Académico correspondiente de las RR.AA. de la Historia y San Fernando

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Romerías 2018: ya han comenzado

Romería (según el diccionario de la RAE): (1) Viaje o peregrinación, especialmente la que se hace por devoción a un santuario.  (2) Fiesta popular que con meriendas, bailes, etc. se celebra en un campo inmediato a alguna ermita o santuario el día de la festividad religiosa del lugar.
En Mayo comienzan las romerías  a lo largo de nuestra geografía, con los campos esplendorosos y los días largos para disfrutar de nuestras tradiciones. Visitar esos Monasterios, Conventos y Ermitas dedicados a nuestros patrones, la mayoría perdidos por nuestros montes y valles y que muchos de ellos  a duras penas se mantienen en pié y si lo hacen es gracias al esfuerzo y aportaciones de los romeros y en algunos casos de las administraciones que a duras penas se acuerdan de ellos.
Una de las romerías más antiguas de la provincia de Burgos es la de San Vitores en Fresno de Río  Tirón (Adjunto cartel de todas las romerías de este año). Dicha romería se lleva a cabo en el Convento donde descansan los restos del santo del S IX, que se ganó la decapitación por tratar de convertir al cristianismo a los moros durante la invasión sarracena.
Precisamente el pasado año con gran afluencia de público, celebramos una romería interpueblos para abrir el Arca donde descansan sus restos y proceder a su veneración. Este hecho solamente se hace cada cien años.
Esta romería es lo que NOS UNE a distintos pueblos del entorno, tanto de Burgos, como de La Rioja.
Comenzó el sábado pasado con Leiva (La Rioja) y terminará el 23 de junio Belorado (Burgos) este sábado 12 de mayo le toca al anfitrión: Fresno de Río Tirón.
Durante los meses de junio-agosto el convento entra en su máximo apogeo con las romerías y otras actividades que pretendemos realizar.
Durante los meses de invierno, la asociación “Pueblos de San Vitores”, con fondos propios, y con una inversión de mas de 3 mil euros,  ha reparado el suelo de pasillos y comedores, se han arreglado ventanas y se han pintado los comedores, refectorio , celdas y pasillos.
Poco a poco y con la implicación de todos;  va mejorando el aspecto y seguridad del antiguo Convento.
Los próximos retos en la rehabilitación son: reparar la cubierta que queda,  restauración de retablos y mobiliario, suministro de electricidad y agua al edificio y su entorno (adjunto cartel).
Reto que esperamos conseguir con la ayuda de todos.
Sergio María,  Presidente de la Asociación Pueblos de San Vitores.

Reunión de la Junta directiva

El próximo día 27 de abril se reunirán en Cerezo de Río Tirón los miembros de la Junta de la Asociación para, entre otros, abordar los siguientes temas: estado de cuentas y balance del año 2017, cuotas de socios correspondientes al año en curso, preparación de las próximas romerías,  obras de mejora y acondicionamiento llevadas a cabo en el mes de abril, actividades programadas para el presente año, presentación de memoria para arreglo de cubierta que falta por arreglar, acometida de agua e instalación de luz.

Arca de San Vitores

Ésta es de planta rectangular (80 x 60 x 1,18) con paredes unidas entre sí por colas de milano, apreciables a pesar del ensayalado que las recubre, mientras los moldurajes que contornean la boca y el solero deben ser bastidores unidos a  canto a costados y solero. La cubierta es tumbada, en esquife, realzada al centro del exterior por un pedestal moldurado de planta rectangular. Se articula mediante dos zunchos de hierro claveteadas al exterior de ésta y al interior de la costanera posterior y se clausura mediante tres cerraduras  de cajetín claveteadas al interior de la pared anterior que enganchan cerraderos empotrados en la tapa. Toda queda forrada de lienzo para aplicar un dorado llano en el que destacan pintados blasones con las armas de los Velasco, mientras el interior va en blanco sobre el que destacan en la cubierta el monograma de Jesús bajo una cruz flanqueado por emblemas de la orden dominica y en el solero el monograma de María entre sendos cordones anudados flanqueando una cruz, todo ello a base de entrelazos y en negro, excepto esta última que va en rojo, como las que adornan los costados menores.

 La caligrafía recuerda la de las iniciales secundarias de cantorales. El rojo se utiliza
también en la base de la cubierta mientras las cinchas de las bisagras van en azul en la caja. Al exterior hay blasones con los veros de los Velasco en cada lado estrecho y al centro de los largos, éstos flanqueados por otros partidos de Velasco y enlace Solier (cruz florenzada) el uno y Velasco y enlace Aragón el otro (cuartelado de León, Castilla, Aragón y Sicilia).
Por sus formas, el arca podría situarse en el segundo cuarto del siglo XVI. Los escudos de armas aludirían al linaje  Velasco, al primer conde de Haro Don Pedro Fernández de Velasco (al que corresponden las armas de Solier) y a la condesa, duquesa de Frías, Juliana Ángela de Velasco y Aragón, hija del tercer conde y segundo condestable, Bernardino, y prima y esposa del  quinto y cuarto condestable, Pedro Fernández de Velasco. Al primero se le recordaría como inicial promotor del culto a las reliquias y haber introducido allí a los dominicos (de los que figura el emblema).
A doña Ángela y su marido porque sería en su tiempo y por su munificencia cuando se labró el arca y, acaso, también parte de un nuevo edificio. En cuanto al cordón, no dejaría de ser una alusión más a la devoción franciscana que tenía la casa desde al menos el segundo conde de Haro, don Pedro, y su mujer Mendoza, presente en tantos lugares, entre ellos el palacio burgalés (Casa del Cordón).
Según los cronistas franciscanos del siglo XVIII aludidos. a los que seguirá el padre Flórez, en 1525 se produjo una segunda traslación de las reliquias del santo, colocando la urna en que estaban dentro de otra mayor que se situaba sobre el sepulcro y que pagó el condestable. Tenía tres cerraduras, adjudicándose cada una de las tres llaves al condestable, al alcalde de Belorado y al convento de dominicos. Tal arca era de hierro, muy pulida y labrada, más primorosa, lo cual no parece casar con el arca de madera dorada que acabo de describir.
 
Ahora bien, como protegiéndola y encerrándola en ella, hay una estructura de hierro que se adapta a su forma, incluso para el realce superior destinado a sustentar la cabeza ( 94 x 77 x 1,31). Se trata de una reja con un cuerpo bajo en paralelepípedo rectangular, a base de barrotes de sección cuadrada alternando con otros entorchados, más gruesos los que hacen de machones, y chapas caladas en bajo y alto, coronado por otro más chico, casi cuadrado, formado por cuatro chapas molduradas y caladas que se une al bajo mediante doce arbotantes curvos, cuatro de sección cuadrada soldados a los machones de los ángulos, y dos torsos por lado, con o que se adapta a la forma de la cubierta. Los machones del cuerpo bajo suben por encima de su friso y rematan en flor de cuatro pétalos horizontales, aunque en su día pudieron tener pincho para candelero. Los frisos tienen restos de grutescos y en su parte inferior llevan  arquillos de medio punto rematados hacia abajo en flores de lis, sistema que se repite en las chapas del cuerpo alto. En sus esquinas hay blasones angulares en chapa de costados rectos mientras arriba y abajo se recortan en pico de lados cóncavos. En el cuerpo bajo también hay blasones de chapa en los ángulos del friso, aunque sólo se conservan en dos de ellos. Son en forma de tarja a la italiana, en polígono de nueve lados, en que todavía se los veros de los Velasco.
Probablemente, los informantes de los cronistas consideraban tal rejería parte integrante del arca nueva y por tanto describen ésta como de hierro. La lectura atenta de Hernáez y Garay nos hace sospecharlo. Pero habrá de decirse que en 1525 no había motivo para introducir las armas de Aragón, tal y como vienen reproducidas, pues ni al condestable de entonces y señor de Belorado, don Íñigo, ni a su mujer, Tovar, convienen, mientras si a los siguientes. Pero el estilo de la reja se corresponde perfectamente con una cronología de hacia 1520 e incluso podría atribuirse su diseño al rejero dominico fray Francisco de Salamanca.

José Gabriel Moya Valgañón                                                                                                                         Académico correspondiente de las RR.AA. de la Historia y San Fernando                       Abril 2018

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Testimonios de la apertura del arca:

(III) Aquí no hay playa, por J.J.-V.

Aquí no hay playa. Secarral más bien. Intemperie y olvido. Y al fondo un río que, con paciencia milenaria, ha labrado un valle que ha sido camino y vida entre los pueblos que lo habitan. Hilvanándolos con el hilo inagotable del agua y la aguja del tesón. Aquí, en lo alto de este valle que se muta en loma, dentro de este edificio solitario que llaman convento, descansan mis huesos fatigados, ya sin voz ni movimiento alguno. Aquí quisieron traer, siglos después de mi muerte, lo que quedó de mi cuerpo decapitado. Y, año tras año, en tiempo de primavera, hasta estos muros llegan gentes de esos pueblos que hoy se llaman romeros, a pasar el día con ruidosa algarabía y un punto de recuerdo y devoción a mi figura. Estas muestras de amor me sobrecogen. Yo, humilde como fui, que por estos parajes desolados hace tanto anduve, retirado, predicando la fe, convirtiendo al infiel, exhortando resistir al asedio moro, me he convertido, a mi pesar y con el correr de los años, en figura santa, querida y venerada. Desde donde hace tanto que descanso he visto cómo este año de 2017 habéis celebrado una gran fiesta en mi honor que ha atraído hasta aquí a gentes sencillas que todavía hoy, como entonces, se aferran a vivir en este valle, y aún a otras de tierras lejanas, a clérigos y religiosas que han recordado mi persona, y para ello habéis removido mis huesos que descansan amontonados en un arca y los habéis exhibido como testigos de que un día, en armoniosa conjugación, fueron cuerpo que se movía. Quiero agradeceros el acto y el empeño que en ello habéis puesto, no por lo que a mi toca, pues si en vida fui humilde, ahora soy puro huesos y silencio, sino por lo que para todos vosotros y vuestros hijos esto significa: tenéis, un día al menos, un lugar, un convento, al que acudir de fiesta y celebrar; un motivo, mi figura decapitada y hecha leyenda, y, aunque no hay playa, persiste la memoria y el deseo de convivir entre vosotros como personas de bien. Que aman la vida por encima del credo.

J. J. – V.

Cata solidaria: ¡de categoría!

Como estaba previsto (y organizado) el pasado día 31, sábado, se celebró la primera cata solidadira en el Centro Cultural de Fresno de Río Tirón. La organización fue magnífica y los asistentes se quedaron con buen sabor de boca, pidiendo que se organicen otras en lo sucesivo. Así se hará.

Gracias a todos por vuestra participación, en especial a Juan Bautista Chavarri, el enólogo, a las empresas que donaron sus productos para el picoteo que hubo al final y al Gobierno de La Rioja por la donación de esos fantásticos vinos que resultaron una auténtica revelación para alguno de los asistentes.

 

Presentación

Juan B. Chavarri. Explicación

 

 

 

 

 

Asistentes a la cata

 

 

 

Un poco de picoteo al final

Los vinos institucionales del Gobierno de La Rioja

Benito se despachó a gusto con una jota tremenda que se oyó en todo el valle del Tirón